María Teresa del Toro y Alayza, la mujer que nuestro libertador Bolívar escogió como su esposa

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María Teresa del Toro y Alayza, la mujer que nuestro libertador Bolívar escogió como su esposa

Mensaje por RedPres Prensa el Dom 04 Jul 2010, 4:43 pm

María Teresa del Toro y Alayza, la mujer que nuestro libertador Bolívar escogió como su esposa


En su matrimonio con Bolívar

NUESTRA PRIMERA DAMA ETERNA

“Algo vio en ti Bolívar que no tenían otras, que te dio el honroso titulo de esposa”

María-Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza (Madrid, 15 de octubre de 1781 — Caracas, 22 de enero de 1803), hija de aristócratas españoles, fue la esposa del prócer venezolano Simón Bolívar. Menos de dos años después de su matrimonio con El Libertador de América, María Teresa murió de fiebre amarilla. Bolívar no volvió a casarse después de morir su esposa.

María Teresa fue la única hija mujer de Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio natural de Caracas, Venezuela, y Benita de Alayza y Medrano, oriunda de Valladolid, España. Nació en Madrid, el domingo 15 de octubre de 1781, durante el reinado de Don Carlos III. Esa noche, la compañía dramática española puso en escena del Teatro Principal la obra Faust. En su juventud estaba profundamente vinculada a la sociedad caraqueña: su padre era hermano del tercer Marqués del Toro, Sebastián Rodríguez del Toro y Ascanio, cuyo título heredó el primo-hermano de María Teresa, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, amigo de Bolívar, también pariente de los Rodríguez del Toro.

Al morir su madre, se encarga de su padre y sus hermanos, lo que la hizo convertirse, a temprana edad, en madre de sus pequeños hermanos, a quienes educó y protegió. Asistía regularmente a los oficios religiosos y ayudaba a su padre y a su primo en lo relativo a la administración de bienes y haciendas.

María Teresa y Simón Bolívar

María Teresa era una mujer bien educada y culta de su época, de ojos color café, piel pálida, de naturaleza tímida y carácter amable. Conoció a Simón Bolívar en Madrid, en 1800. Bolívar había sido enviado a España a los 17 años para continuar sus estudios. Su vida cambiaría definitivamente en la casa del Marqués Gerónimo de Ustáriz, a quien Simón Bolívar llamaba "tutor", y en cuya mansión residió por algún tiempo.

Él sólo tenía 17 años de edad y ella 20, pero la joven, de ancestros venezolanos, cautivó a Bolívar a tal punto que, a pesar de su edad, rápidamente le declaró su amor. En agosto de 1800 María Teresa acepta el noviazgo de Simón Bolívar. Su padre, al enterarse, les propone que esperen un tiempo hasta que él cumpliese su mayoría de edad. Por motivo de que la herencia de Bolívar dependía de que éste tuviese un matrimonio bien asentado, Bolívar hablaba y reportaba con grandes impresiones sobre su nueva novia, describiéndola como «una joya sin defectos, valiosa sin cálculo». Don Bernardo, el viudo padre de María Teresa, llevó a su hija a Bilbao y al poco tiempo, en marzo de 1801, decepcionado de Madrid, su prometido se mudó a esa ciudad. De regreso a España, el 5 de abril de 1802, Bolívar le propone formalmente matrimonio a María Teresa. El padre de María Teresa, aplacado por el compromiso formal y, probablemente también por razón de los bienes del novio valorados en unos 200.000 duros, dio su permiso y bendición a la pareja. Simón le propone a María Teresa que se casen ese mismo año en el Puerto de La Coruña. En Santander, España, el 30 de marzo de 1802, Bolívar otorga poder a Pedro Rodríguez del Toro para suscribir en su nombre las capitulaciones matrimoniales.

En consideración de su distinguido nacimiento, su virginidad, sus cualidades personales y su disposición de dejar España para acompañar a Bolívar, los abogados del futuro libertador le pusieron un valor a su prometida de 100.000 reales, aproximadamente una décima parte de la fortuna de Bolívar.

Matrimonio

Iglesia de San José, en Madrid, donde se casaron María Teresa y Bolívar.Bolívar de 19 años y María Teresa de 21, contraen matrimonio el 26 de mayo de 1802, día miércoles, en el Teatrillo del Palacio del Duque de Frías, donde funcionaba la primitiva Iglesia Parroquial de San José, en Madrid, después de obtener permiso del Rey para hacerlo y de lograr la dispensa de amonestaciones. Al cabo de unos 20 días, que la pareja empleó en despedirse de los suyos, se trasladan a La Coruña.


Casa donde se casaron el Libertador y María Teresa, en Madrid

Viaje a Venezuela

El 15 de junio de 1802 parten hacia Caracas, desembarcando el 12 de julio en La Guaira. Al llegar se dirigen a la Esquina de Gradillas, donde pasan dos días agasajados por numerosa parentela. Al tercer día inician la última etapa hacia Caracas por el camino real. Recorren las extensas tierras de Bolívar, de Yare a los Valles del Tuy. La salud de María Teresa parece haberse resentido del largo viaje y deciden alojarse en la "Casa del Vínculo", en Caracas.

Después de una corta estadía, se trasladaron a la "Casa Grande" del ingenio Bolívar en San Mateo. María Teresa enfermó poco después de "fiebres malignas", hoy día identificadas indistintamente como fiebre amarilla o paludismo, el matrimonio regresó a Caracas a su Casa del Vínculo, donde ella murió.

Muerte y Juramento

El 22 de enero de 1803 María Teresa del Toro y Alayza muere en Caracas. El matrimonio había durado escasamente ocho meses. El joven Bolívar se dedicó a viajar, transido de dolor, para mitigar la pena que le causó el fallecimiento de su esposa.

Es en este estado de ánimo cuando jura que no volverá a casarse jamás. Y esto, a pesar de sus muchos amores y amoríos, lo cumplió fielmente, como sus otros juramentos.

En 1828, analizando la influencia que la muerte de su esposa había tenido en él, Bolívar confiesa: «Si no hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el General Bolívar ni el Libertador, aunque convengo en que mi genio no era para ser Alcalde de San Mateo».

Al comentarle a su amigo Alejandro Dehollain sobre la muerte de su esposa, Bolívar muestra todo su dolor: «Ya tu Simón no es aquel ente dichoso que tantas veces cantaba alegre el colmo de sus felicidades con la posesión de su Teresa. Yo la he perdido; y con ella la vida de dulzura de que gozaba mi tierno pecho conmovido del Dios de amor».


En su muerte

FUENTE: Wikipedia

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Influencia de María Teresa del Toro y Alayza en la vida de Simón Bolívar

En el siguiente ensayo voy a hablarles sobre mi, una mujer no tan valiente como Manuela Sáenz, tal vez no tan seductora o coqueta como Fanny Du Villars; pero algo debemos estar seguros, si que fui importante para el hombre que conocemos hoy día como “El Libertador”. Lo irónico es que no me conoció casi como él llego a conocer a las mujeres ya mencionadas en el párrafo, sin embargo yo era (según algunos): una bella dama madrileña, señora dulce y talentosa, esposa de Simón Bolívar: María Teresa del Toro y Alayza. La conquistadora del corazón del “Libertador”.

Nací en el año 1781, el 15 de octubre; bautizada con el nombre de María Teresa Josefa Antonia Joaquina, era hija de Bernardo Rodríguez del Toro y Benita de Alayza; con quien no pude estar por mucho tiempo ya que mi madre murió cuando yo era una jovencita. Estaba vinculada con Venezuela ya que era prima de Francisco Rodríguez del Toro (además amigo de quien sería mi futuro esposo) un personaje reconocido de la independencia de la nación Suramericana ya mencionada. Según diversas personas e historiadores soy descrita como: una persona alegre, compresiva y con gran habilidad y talento.

Entonces sucede el hecho que llevará a que sea recordada en los libros de historia, cuando conozco a Simón Bolívar “ El Libertador”, en Madrid en el año 1800, en casa del Marqués Gerónimo de Ustáriz con quien Simón se estaba quedando en ese momento; entonces decidimos contraer nupcias lo más pronto posible. Aunque mi padre no se oponía, pensaba que ambos éramos muy jóvenes y que debíamos intentar conocernos mejor, refiriéndose a que Simón tenía 17 y yo tenía 19 años.

Nos casamos en Madrid el 26 de mayo de 1802. La primera parte de la luna de miel lo pasamos en la misma cuidad, pero enseguida salimos a La Coruña donde tomaríamos un barco que nos llevaría a La Guaira donde desembarcamos el 12 de julio del mismo año. Estando en Caracas nos trasladamos directamente a la casa familiar de los Bolívar, me gustaba la propiedad de Simón en loa Valles de Aragua, por el brillo del sol que allí emanaba y por sus campos floridos; pero no podía estar muy seguido con mi marido ya que el debía ocupar su atención en la hacienda.

Pero nuestra felicidad fue efímera porque me empecé a sentir enferma, mi palidez era cada vez más notoria; Comenzaba los síntomas de mi enfermedad asesina: Fiebre Amarilla. Mi muerte sucedió después de ocho días de fiebres continuas, el 22 de enero de 1803, Simón y yo sólo llevábamos 242 días en santo matrimonio, estás fueron palabras que dijo Simón cuando me observaba en mi lecho de muerte: “Yo contemplaba a mi mujer como un ser divino. El cielo creyó que le pertenecía y me la arrebató porque no era creada para la tierra” (Vinicio Romero Martínez, Cátedra Bolivariana 9no, 2007).

Fui sepultada en la cripta de los Bolívar en la capilla de la Santísima Trinidad de la Catedral de Caracas, allí reposan todavía mis restos. Ante mi desaparición física no había consuelo para mi esposo y nunca hubo, años después diría: “Quise mucho a mi mujer y su muerte me ha hecho jurar no volverme a casar, e cumplido mi palabra” (Vinicio Romero Martínez, Cátedra Bolivariana 9no, 2007).

Se preguntarán como pude influenciar tanto a Simón Bolívar, el mismo lo responde en años posteriores a mi muerte:

Miren ustedes lo que son las cosas, si no hubiera enviudado quizás mi vida hubiese sido otra; no sería el general Bolívar, ni el Libertador, aunque convengo que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo… la muerte de mi mujer me puso muy temprano sobre el camino de la política; me hizo seguir después el carro de Marte en lugar del arado de Ceres… (Vinicio Romero Martínez, Cátedra Bolivariana 9no, 2007).

Con lo que se refiere es que si no me hubiese muerto, Simón no se metería tan profundamente en la política como hizo posteriormente, incluso ni siquiera habría dejado Venezuela para hacer su segundo viaje a Europa, donde desarrolló sus ideales independentistas, jamás habría hecho el juramento del Monte Sacro, nunca habría volcado su vida a luchar por la libertad de las Américas y de no haber sucedido ninguna de esas hazañas hoy en día, Venezuela ( posiblemente) aún sería una colonia del “ Imperio español ”.

Como dije previamente, tal vez no era muy seductora o valiente, nunca en mi vida consideré en pelear en una causa que nunca se pasó por mi mente; pero sin proponérmelo influí en la vida de mi esposo Simón Bolívar, quien no habría realizado esas hazañas si yo no hubiera muerto, y que es eso lo que me llevará a ser recordada en la historia, el haberme casado con “El Libertador” de varios países de Latinoamérica y el hecho de que, no importaba con cuantas mujeres estuvo posteriormente a mi desaparición física, nunca me olvidó y por ello ustedes nunca me olvidarán.

Por Ansia21
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Teresa_del_Toro_y_Alayza

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