Científico ruso asegura haber encontrado vestigios de vida en Venus

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Científico ruso asegura haber encontrado vestigios de vida en Venus

Mensaje por Redpres Prensa el Miér 01 Feb 2012, 6:38 pm

Científico ruso asegura haber encontrado vestigios de vida en Venus

1 Febrero 2012 |


La sonda Venera XXIII descubrió hace años y fotografió una especie de escorpión moviéndose en Venus. Ahora un sabio las ha encontrado en archivo y la teoría es que puede haber vida en ese planeta

Según los expertos del Instituto de Estudios Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia, existe vida en ese planeta y afirman tener pruebas de ello. Venus es posiblemente el más inhóspito del Sistema Solar.

El científico Leonid Ksanfomaliti y su equipo, veteranos en estos estudios,

insistieron en que la evidencia de su existencia se encuentra en las fotografías de la superficie venusiana tomadas por las sondas soviéticas Venera entre 1970 y 1980.

La sonda (Venera) Venus 13, que pisó por primera vez el planeta Venus en 1982, capturó gran cantidad de imágenes de la superficie de dicho planeta. 30 años después, Ksanfomaliti revisó rigurosamente todas las fotografías y encontró (casi imperceptible) a una especie de ser en movimiento, un disco y un “flap negro” que se movían por la superficie, según la percepción de la cámara.

Se detectaron objetos de tamaño considerable, de 10 a 50 centímetros, que aparecían, mutaban o desaparecían, y cuya presencia en las imágenes difícilmente se explica por las interferencias” explicaron en sus apuntes.

El lote de fotografías de Venera fue descartado entonces por los científicos, y lo que parecían huellas en la superficie (dejadas por dicho “disco” en movimiento), quedaron descartados sin siquiera ser examinados

Ahora cuando el científico Ksanfomaliti buscaba en archivo algo sobre Venus, dio con las imágenes por azar y descubrió algo que pareció interesarle. Tras analizar varias de las fotografías, llegó a la conclusión que se apreciaban en ellas objetos similares a un ‘disco’, un ‘parche negro’ y un ‘escorpión’.

Los expertos, barajan la teoría de que el escorpión habría quedado enterrado en la arena tras la aparición de la sonda rusa para salir de nuevo después a la superficie, cuando aquella se fue.

Para concretar su planteamiento, que ha motivado bastantes bromas en la comunidad científica internacional, los investigadores esgrimen la teoría de que estas “criaturas” se habrían ocultado repentinamente asustadas por el ruido producido por la sonda espacial.

Lo más refutable de esta teoría, según otros expertos, no es la vida extraterrestre en sí, sino que Venus no reúne las características necesarias para albergar vida: tiene una presión atmosférica 90 veces superior a la de la Tierra y temperaturas que superan los 500 grados. Con temperaturas superficiales de 457º C (capaces de fundir el plomo) y presiones de 90 atmósferas (iguales a las existentes en el mar a 900 metros de profundidad), Venus parece el lugar menos propicio para albergar vida en el Sistema Solar.

Sin embargo, los científicos rusos aseguran que ese rechazo carece de base, pues hay que partir cualquier argumentación dejando de lado la “absurda” concepción de que la vida sólo puede formarse según el patrón de la Tierra y necesariamente ligada a la presencia de moléculas de agua”.

Tras las múltiples críticas que ha suscitado el tema de los recientes hallazgos de los científicos rusos, los expertos se comprometieron a publicar pronto los resultados de los análisis de otros vídeos también grabados por la sonda Venera.

La atmósfera de Venus a 50 kilómetros de altura cambia radicalmente y se parece a la de la Tierra


Se cree que la bruma en las áreas brillantes de Venus está producida por partículas de ácido sulfúrico, pero se desconoce la química de las regiones oscuras para hacer un pronóstico exacto de la atmósfera de Venus.

Sin embargo, a 50 km de altura las cosas cambian radicalmente. Allí, las condiciones de presión (similar a la terrestre a nivel del mar) y temperatura (entre 30º C y 80º C) son mucho más favorables. Por ejemplo, se ha detectado carbonil sulfuro, un compuesto que puede ser producido por microorganismos (aunque también puede ser liberado por actividad volcánica).

Pero hay otro dato interesante: en este planeta se ha detectado la presencia simultánea de ácido sulfídrico y dióxido de azufre. Como estos gases reaccionan entre sí, la única forma de explicar su presencia simultánea es mediante un proceso de producción continuada. En nuestro planeta esto sólo se puede dar por dos mecanismos, bacterias anaeróbicas (que los liberan como parte de su metabolismo) y erupciones volcánicas.

En Venus abundan los volcanes y hasta ahora nadie ha descartado que al menos algunos de ellos puedan estar activos. Lo que hace interesante el asunto es que las concentraciones de ácido sulfídrico son más altas a 50 km de altura. Si se tratara de actividad volcánica, lo esperado sería encontrar estas máximas concentraciones cerca de la superficie.

También llama poderosamente la atención la ausencia de monóxido de carbono, pues los modelos predicen que la intensa radiación solar que incide sobre la atmósfera, predominantemente compuesta por dióxido de carbono, debería producir grandes cantidades de este gas.

Moléculas de agua, monóxido de carbono y carbonil sulfuro -como hemos dicho- han sido detectadas en la atmósfera de Venus a partir de unos 35 kms de altura por la misión Venus Express.

En 2002, David Grinspoon (del Programa de Investigación en Exobiología de la NASA) y Dirk Schulze-Makuch (University of Texas, El Paso) plantearon que tales fenómenos podrían explicarse por hipotéticos microbios venusinos, capaces de combinar el dióxido de azufre con el monóxido de carbono, tal como lo hacen algunos microorganismos terrestres. El proceso podría liberar ácido sulfídrico o carbonil sulfuro.

Otros microorganismos terrestres, conocidos como las bacterias verde y púrpura del azufre, usan la luz solar para obtener glucosa a partir de dióxido de carbono y ácido sulfídrico, y liberan azufre como producto de desecho. Estos organismos se sentirían como en su propia casa en la sofocante atmósfera de dióxido de carbono y nubes de azufre (con trazas de ácido sulfídrico, carbonil sulfuro y monóxido de carbono) de nuestro vecino planeta.

Hace miles de millones de años, Venus pudo tener condiciones similares a la de la Tierra primitiva, con agua abundante sobre su superficie y por lo tanto con un ambiente favorable para el surgimiento de la vida. Si esto de veras sucedió, los microbios venusinos atmosféricos serían los únicos sobrevivientes de un paraíso que se perdió cuando el incontrolable efecto invernadero hizo imposible la vida sobre la superficie.

Les han llamado locos y mentirosos a los que han descubierto que es posible la vida en el planeta más caluroso del sistema solar.

Ahora, Chandra Wickramasinghe y Janaki Wickramasinghe (del Cardiff Centre for Astrobiology) han dado un paso más allá. En un trabajo publicado en Astrophysics and Space Science journal y con base en datos obtenidos por la misión europea (sondaVenus Express), afirman creer que la composición química de las nubes de Venus son consistentes con la presencia de microorganismos.

Su investigación usa datos de dicha sonda Venus Express (lanzada por ESA en 2005) la cual orbitó el planeta, intentando comprender por qué Venus es tan diferente de la Tierra después de 4600 millones de años de evolución planetaria.

Por tanto la idea de Wickramasinghe es que Venus y la Tierra no sólo son geológicamente similares, sino que también pueden serlo biológicamente. “A menudo nos referimos a Venus y la Tierra como hermanos por sus similitudes geológicas.


Nuestra investigación propone que los dos hermanos pueden estar también conectados biológicamente”, dice Chandra. Pero no se detiene ahí. Si hay vida en las alturas de las nubes venusianas, tal vez estos microorganismos puedan sobrevivir al viaje a través del espacio, sembrando la atmósfera terrestre. Naturalmente, esto sólo puede ocurrir si los planetas están alineados, de tal forma que el viento solar pueda erosionar la atmósfera de Venus, transportando los microbios conforme lo hace, un proceso que sólo tomaría días o semanas. Los autores calculan que en cada evento se podrían transportar hasta un billón de microorganismos .

Esto sucedió por última vez en 2004 y sólo se repetirá de nuevo en 2012. Sin embargo, la teoría de vida en Venus tiene sus críticos. “La idea de vida en Venus, particularmente en las nubes donde la presión y temperatura son similares a las de la Tierra ha estado flotando en el ambiente durante un tiempo, pero realmente no es muy probable”, dijo el Prof. Fred Taylor, científico planetario de la Universidad de Oxford.

Esto, sin embargo, es un interesante campo de investigación que puede explicar de alguna forma la fase y el título del libro: “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”. Por lo que buscar vida en Marte y Venus no parece ser tan descabellado después de todo. Ni los sabios rusos tan locos.

La zona habitable del Sistema Solar se sitúa según algunos teóricos entre las órbitas de Venus y Marte

Entre 0.95 y 1.15 unidades astronómicas (UA), estaría la zona que se puede habitar. Es decir, entre 5% más adentro y 15% más afuera de la orbita de la Tierra. Únicamente el planeta Tierra puede contener vida, aunque ya hemos apuntado teorías de que es posible que queden algunos restos de vida en Venus y en Marte.

Un paseo por la Ciencia ficción y las primeras observaciones con telescopio, sería interesante. ¿Vida en otros planetas? En la primera parte del siglo XX algunos científicos consideraban que no era preciso adentrarse mucho en el espacio exterior para encontrarla: en los planetas vecinos, Marte y Venus la había en abundancia. Esta certeza llevada al campo de la ciencia ficción planteaba dos escenarios bien diferentes. Los extraterrestres de Marte tenían una tecnología superior y era preferible no enfrentarse a ellos, que es ahora la teoría Hawking. En cambio, a los venusianos, seres menos evolucionados del abigarrado Sistema Solar, en caso de que las cosas fueran muy mal en la Tierra, se les podía invadir sin grandes problemas.

En 1645 F. Fontana trazó un mapa en el que aparecían océanos y continentes, pero los científicos concluyeron que sus mapas adolecían de exceso de imaginación. Sin embargo, en el siglo XVII el reputado astrónomo Christiaan Huygens aseguró que Venus estaba cubierto de nubes, lo que llevó a pensar seriamente que se parecía a la Tierra.

Si Venus estaba cubierto de nubes, es que tenía atmósfera. El paso de decir que había vida en el planeta lo dio el astrónomo Richard Procter a finales del siglo XIX. El tamaño y el radio de la órbita de Venus eran similares a los de la Tierra, no obstante, puesto que Venus se encontraba más cerca del Sol, haría mucho más calor. En Venus, afirmaba Procter, había vida, pero estaba necesariamente confinada en las zonas cercanas a los polos.

En pleno siglo XX el Premio Nobel de Química y pionero en describir el efecto invernadero, el sueco Svante Arrhenius, afirmó que Venus era un lugar pletórico de vida. Sus condiciones climáticas, gran humedad y mucho calor, lo hacían semejante a la Tierra de hacía unos 450 millones de años, en pleno periodo carbonífero. Venus era, por tanto, un lugar extremadamente húmedo y lleno de pantanos. Estas ideas favorecieron que en los libros de ciencia ficción Venus se llenara de helechos, reptiles y seres anfibios dotados de inteligencia.

Venus comenzó siendo el planeta gemelo, luego solo el hermano, pero desde la II Guerra mundial, esas ideas se vinieron abajo.

Las ideas preconcebidas sobre Venus empezaron a cambiar tras la Segunda Guerra Mundial en que la tecnología del radar permitió conseguir nuevos datos y, definitivamente, a partir de los años 60 en que varias sondas soviéticas y americanas penetraron su atmósfera, vino una “guerra fría” contra Venus, en los medios y en los textos de bachiller y de los sabios.

Venus es un planeta tan hostil que se considera un éxito que las sondas hayan podido trasmitir su información durante unas cuantas horas. Algunos de los dispositivos esenciales de las sondas Venera 5 y 6, por ejemplo, quedaron inservibles antes de llegar a la superficie por la alta presión de Venus. La presión dentro de Venus es 90 veces superior a la de la Tierra. Algunas sondas han logrado posarse y transmitir durante más de 20 minutos. Sin embargo, las agencias espaciales se conforman, normalmente, con que se adentren en la atmósfera y sobrevivan un poco antes de interrumpir sus comunicaciones, que aun en tan breve lapso de tiempo son preciosas y mejor aprovechadas que antaño.

La explicación de las altas temperaturas, en torno a los 500º C de día y de noche, no parecen depender exactamente de su cercanía al Sol. Mercurio, por ejemplo, se encuentra el doble más cerca del Sol que Venus y sus temperaturas son inferiores.

El efecto invernadero a quien se atribuye las condiciones hostiles de Venus no es perjudicial en sí mimo. Un efecto invernadero moderado fue el que hizo que la Tierra no quedara completamente congelada, durante las grandes glaciaciones. En Venus el efecto invernadero se ha desbocado porque el dióxido de carbono forma una densa capa que no deja que la energía solar que llega a la superficie vuelva a salir. Y el calor queda dentro. Paradójicamente, Venus absorbe menos energía que la Tierra y refleja la mayoría de la radiación solar. Pero el 10% que pasa permanece en el interior y calienta de un modo inmisericorde su atmósfera.

El dióxido de carbono constituye más del 90% de la atmósfera de Venus. Los otros componentes son el dióxido de azufre y el ácido sulfúrico. Estos gases se agrupan en una espesa capa de nubes que tapan por entero a Venus. En la parte superior de las nubes los vientos alcanzan los 350 km/h. En la superficie, los vientos son suaves, de no más de 20 km/h, pero el aire está tan cargados de material corrosivo que lo arrasa todo. Esta es una teoría inversa de la que hemos enunciado antes respecto a la capa superior de 50 km de Venus.

Hay poca probabilidad que un alienígena pueda escapar de ese pequeño infierno y se vea arrastrado a una playa terrestre. Pero todo puede ocurrir no sólo en la ficción de Spielberg. Si algo de eso pasa, por favor, llamen a urgencias.



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Fuente: Globedia

Redpres Prensa


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